Es el sistema de cierre de un collar o una pulsera: lo que permite ponerse y quitarse la pieza. Va en las puntas, unido con argollas o terminales.
El lobster o mosquetón es el más común y seguro, para uso diario. El imán se cierra solo al acercar las puntas, cómodo pero menos firme para piezas pesadas. Los de corazón, barra u ornamentales sirven cuando el broche es también parte del diseño.
Proporcional a la pieza: un mosquetón pequeño de 10 a 12 mm para pulseras y collares delicados; uno grande para cadenas gruesas o piezas de peso, donde además debe abrir con holgura.
Por unidad y en paquetes de 3, 4, 6 y 12 unidades, convenientes para quien produce en serie.
Golfi (dorado), plateado, rodio y acero. El acero es el más resistente al agua y al uso diario. Conviene que el broche combine con la cadena y los herrajes.